viernes, 22 de abril de 2011

Las Teorías Salvajes.




"Kamtchowsky prefería no admitirlo, pero estaba obsesionada con los sodomitas. Le costaba no quedarse imbecilizada sobre el borde de lo humano, mirándolos inmóvil mientras bailaban. No envidiaba su alegría, su éxito momentáneo como raza, las remeritas; se preguntaba cómo era posible que lograran semejante dilatación como para centrar el eje de su vida sexual en el desgarramiento del ano. Si bien resultaba evidente que el ano tenía su lugar en la sombra bajo la categoría de músculo, no comprendía la razón de qué frecuencia podría uno salir a correr por Palermo, digamos, y dejarse dar ocho vueltas por día.
Pabts se ofreció gentilmente a romperle el culo, así dejaba de darle vueltas al asunto.
─No quiero hacerlo. Creo que me gusta demasiado pensar en eso. Prefiero dejarlo como ese lugar puro adonde no se puede llegar.
Así encontrando una nueva locación para el país de Nunca Jamás en los confines de su cola, se abrazaron y durmieron juntos hasta el amanecer."








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