jueves, 3 de abril de 2014

Los Versos Satánicos - Salman Rushdie [Sobre la seguridad y el amor]

"Siete días estuvieron desnudos con la calefacción al tope, fingiendo ser amantes tropicales, en un país cálido y luminoso del Sur. Jamshed, que siempre había sido patoso con las mujeres, dijo a Pamela que no se había sentido tan maravillosamente desde el día en que, a los dieciocho años, aprendió por fin a montar bicicleta. Apenas lo hubo dicho temió estropearlo todo, que la comparación del gran amor de su vida con la vieja bicicleta de sus días de estudiante sería tomada por el insulto que era indiscutiblemente; pero no tenía nada por qué preocuparse, pues Pamela le besó los labios y le dio las gracias por haberle dicho lo más hermoso que un hombre podía decir a una mujer. En aquel momento , él comprendió que nunca podía hacer malo y, por primera vez en su vida, empezó a sentirse seguro, seguro como en una casa, seguro como un ser humano que es amado: y lo mismo le ocurrió a Pamela Chamcha." 

RUSHDIE, Salman . Los versos satánicos. Barcelona 2002, Ave Fenix,  p. 240

martes, 28 de enero de 2014

El genio de la multitud - Charles Bukowski

Hay suficiente traición y odio, violencia,
necedad en el ser humano corriente
 como para abastecer cualquier ejercito o cualquier
 jornada.
Y los mejores asesinos son aquellos
que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos
que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra
son -AL FINAL- aquellos que
predican
PAZ.
Aquellos que hablan de Dios
necesitan a Dios.
Aquellos que predican paz
no tienen paz.
Aquellos que predican amor
no tienen amor.
Cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben.
Cuidado con aquellos que están
siempre leyendo libros.
Cuidado con aquellos que detestan
la pobreza o están orgullosos de ella.
Cuidado con aquellos de alabanza rápida
pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez:
tienen miedo de lo que no conocen.
Cuidado con aquellos que buscan constantes
multitudes;
no son nada solos.
Cuidado con el hombre corriente
con la mujer corriente.
Cuidado con su amor.
Su amor es corriente, busca
lo corriente.
Pero es un genio al odiar
es lo suficientemente genial
al odiar como para matarte, como para matar
a cualquiera.
Al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir
cualquier cosa
que difiera
de lo suyo.
Al no ser capaces
de crear arte
no entenderán
el arte.
Considerarán su fracaso
como creadores
sólo como un fracaso
del mundo.
Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es
incompleto
y entonces
te odiarán.
Y su odio será perfecto
como un diamante resplandeciente
 como una navaja
como una montaña
como un tigre
como cicuta
Su mejor ARTE.


de Rafael Rabec

 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Última palabras en "Festín de Cuervos" - George R.R. Martin

--Spoiler para los que siguen la serie Game Of Thrones--

Me muero, Sam. —Cuando lo reconoció, las lágrimas manaron de sus ojos ciegos—. La muerte no debería asustarme a mis años, pero tengo miedo. Qué tontería, ¿verdad? Esté donde esté, siempre hay oscuridad. Entonces, ¿por qué temo a la oscuridad? Pero no puedo dejar de preguntarme qué pasará cuando mi cuerpo pierda el último resto de calor¿Celebraré un banquete eterno en las estancias doradas del Padre como dicen los septones? ¿Me encontraré con un Dareon ileso y feliz? ¿Volveré a hablar con Egg? ¿Oiré como mis hermanas cantan a sus hijos? ¿Qué pasa si es verdad lo que dicen los señores de los caballos? ¿Cabalgaremos eternamente por el cielo nocturno a lomos de un corcel de fuego? ¿O tendré que regresar a este valle de lágrimas? ¿Quién lo puede decir con certeza? ¿Quien ha vuelto detrás de la muralla da la muerte? Solo Los espectros, y ya sabemos cómo son. Ya lo sabemos."


sábado, 22 de junio de 2013

Volver con tu ex al estilo de Charles Bukowski - Factotum

Cuando volví a casa por la noche ella se había mudado a mi apartamento. Qué demonios, le dije, mi reino es tu reino. Un poco más tarde tuvimos nuestra peor pelea. Ella se fue y yo me emborraché durante tres días y tres noches. Cuando me puse sobrio supe que había perdido el trabajo. No volví a aparecer por allí. Decidí limpiar el apartamento. Pasé la aspiradora por el suelo, restregué los bordes de las ventanas, fregué la bañera y el lavabo, vacié y lave los ceniceros, enceré el suelo de la cocina, maté a todas las arañas y cucarachas, lavé los platos, limpié el fregadero, colgué toallas limpias e instalé un rollo nuevo de papel de water. Debo estar volviéndome marica, pensé.

Cuando Jane finalmente volvió a casa — una semana más tarde — me acusó de haber estado con otra mujer, porque todo estaba tan limpio. Me atacó muy airada, pero era solo una defensa para ocultar sus remordimientos. Yo no podía comprender por qué no la mandaba de una puñetera vez a la mierda. Me era inexorablemente infiel: se iba por ahí con el primero que se encontraba en un bar, cuanto más guarro y miserable fuera, mejor. Continuamente utilizaba nuestras peleas para justificarse. Yo no dejaba de repetirme que ninguna mujer del mundo era una puta, solo la mía.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Elogio de la Seducción y el Libertinaje - Lydia Vázquez



"El cerrojo" de Fragonard 


"SEÑORITA:

Sábado, se me permite enviar esta esquela con vuestra camarera, y vuelvo a la carga para solicitaros una segunda vez que me admitáis en vuestra casa. Me guardaría de solicitároslo si creyera que el honor más severo os impidiera acordármelo. Sé muy bien que estáis por encima de esos pequeños artificios, comunes entre las personas de vuestro Sexo, que consisten en gustar de apenar a sus Amantes.
Espero pues que haréis justicia a la pureza de mis intenciones, y que me favoreceréis con una ocasión para explicaros los motivos que me llevan a buscar vuestra estima. No me detendré en hablaros de mis sentimientos que no sepa que los aprobáis. Como no comprendo por qué la diferencia de los Sexos ha de obligaros tanto a uno como a otro a utilizar otro lenguaje que el de la justa razón, emplearé en mis discursos tanta sencillez y sinceridad como embarazo y apasionamiento usan los demás. En lugar de deciros que moriré por vos, declaro que me gustaría vivir pasar la vida a vuestro lado. Poseéis más belleza, inteligencia, prudencia y buen humor que ninguna de las damas que conozco. Sin embargo, os confesaré sinceramente que lo único que me lleva a fijarme en tantas perfecciones es qué hagáis con ellas. Por mi parte, señorita, lo que más anima mi amor por vos es la esperanza de que será recíproco. Os ruego me hagáis saber por vuestra doncella cuándo podré ir a visitaros. Os prometo hablaros tan solo de cosas indiferentes, aunque ya no sé muy bien cómo podré acercarme a vos después de la declaración que acabo de haceros.
SEÑORITA,
Vuestro más obediente, fiel y humilde servidor


CINTHIO. 39
Le babillard ou le Nouvelliste Philosophe, 1725, op. cit. , Art XXXV, p 401-403. "

VÁZQUEZ, Lydia .  Elogio de la Seducción y el Libertinaje. Alegia,  ITXAROPENA, 1996.

domingo, 19 de agosto de 2012

Sobre cómo enamorarse de una mujer en Niebla - Miguel de Unamuno




– No; verás, verás si logro explicártelo. Tú estabas enamorado, sin saberlo, por supuesto, de la mujer, del abstracto,  no de ésta ni de aquélla; al ver a Eugenia, ese abstracto se concretó y la mujer se hizo una mujer y te enamoraste de ella, y ahora vas de ella, sin dejarla, a casi todas las mujeres, y te enamoraste de la colectividad, del género. Has pasado, pues, de lo abstracto a lo concreto, y de lo concreto a lo genérico, de la mujer a una mujer y de una mujer a las mujeres.
– ¡Vaya metafísica!
– Y¿qué es el amor sino metafísica?
– ¡Hombre!
– Sobre todo en ti. Porque todo tu enamoramiento no es sino cerebral, o como suele decirse, de cabeza. 

DE UNAMUNO, Miguel. Niebla. Editorial Oveja Negra. 1985

martes, 7 de agosto de 2012

Elogio de la madrastra - Mario Vargas Llosa.

"Diana después del baño" - François Boucher (1742)

"Ella se moverá, se inclinará y su boquita de labios bermejos besará mi piel y chupará cada uno de mis dedos como se chupa la lima y el limón en las calenturientas tardes del estío. Pronto estaremos entreveradas, retozando en la seda sibilante de la manta azul, absortas en la embriaguez de la que brota la vida. A nuestro alrededor, los sabuesos merodearán echándonos el vaho de sus fauces ansiosas y acaso nos lamerán, excitados. El bosque nos oirá suspirar, desmayándonos, y, de repente, gritar heridas de muerte. Un instante después nos escuchará reír y chacotear. Y nos verá irnos adormeciendo en un sueño apacible todavía sin desenredarnos."

VARGAS LLOSA, Mario. Elogio de la madrastra. Arango Editores.1988